Conclusión del semestre
Este semestre fue una experiencia intensa y desafiante, tanto a nivel académico como personal. No solo aprendí a desarrollar un proyecto arquitectónico, sino también a sostenerlo incluso cuando las cosas no estaban claras, cuando las ideas no funcionaban o cuando las correcciones me obligaban a replantearlo casi desde cero.
Hubo momentos en los que me sentí frustrada, insegura y agotada, especialmente cuando sentía que no avanzaba al ritmo que quería o que lo que hacía no era suficiente. Aun así, seguí adelante. No porque tuviera todo resuelto, sino porque entendí que avanzar también significa equivocarse, corregir y volver a intentarlo.
Más allá del resultado final, este semestre me enseñó a confiar en mi capacidad de resolver, a defender mis ideas cuando tenían sentido, pero también a dejarlas ir cuando ya no aportaban. Me enseñó a escuchar, a observar mejor el lugar y a entender que el diseño no es solo una solución técnica, sino también una forma de pensar en las personas y en el entorno que habitamos.
Este semestre no fue solo una entrega más. Fue una demostración de esfuerzo, crecimiento y compromiso real con lo que hago.
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